jueves, mayo 14, 2009

La Cita

La habitación era muy pequeña para todo el humo que salía al quemar el incienso y las velas, se podía sentir diferente, o tal vez el acento de la mujer era lo que completaba la magia del lugar. se sentaron frente a frente con un pequeño escritorio de por medio y le pidió que escribira su nombre y el de otra persona en un pequeño pedazo de papel, increíble la forma en que pudo describirla sólo al ver la ortografia, pero la chica no se dejó sorprender por eso.
Sacó un mazo de cartas y le pidió que lo dividiera en tres y entonces, procedió a decir cosas que no había forma alguna de que las supiera y a pesar de que la chica quería poner atención a sus palabras, no podía dejar de pensar si acaso ella misma con su forma de ser y vestir, le daba señales que la ayudaban a descifrar su vida.
Más de media hora transcurrió y todo lo que ella escuchaba era lo que quería en su vida, a pesar del miedo que tenía antes de llegar, de que le dijeran algo que pudiera hacerla preocuparse, en las cartas sólo había luz, suerte y muchas cosas buenas, así lo dijo la mujer y para ella lo mejor era creerle.
Al terminar, estaba aliviada, tranquila, feliz de todo lo que le esperaba en los próximos meses de su existencia, pero hubiese preferido cambiar el final de la cita y que aquella mujer no intentara venderle por cinco mil pesos un talisman para la buena suerte, que ella misma fabricada. La magia se desvanecio en ese instante y se vistió de comerciante.
Tengo ganas de escribir, me siento frente a la pantalla y me exprimo el cerebro con el pensamiento, pero nada sale, se ha agotado la fuente que limpia mi organismo y me purifica el alma y a esta carencia de vocablos ordenados, se ha agregado mi deseo de bailar y de actuar. No hay dudas, mi cuerpo me pide un escape, necesito una forma de econderme de mi, de expresarme lo que siento y sentarme a contemplarme.

me siento erguida, cierro mis ojos y respiro profundo....y nada... la maldita musa me ha dejado.