miércoles, junio 10, 2009

El poder de la música

Ayer, cerca de las 2:00 pm bajo un sol playero que brillaba en plena intersección y con un calor simplemente atormentoso, voy en mi carro de regreso a la oficina y en el semáforo de la 27 con Máximo Gómez, decido retar al calor que respira el asfalto y apago el aire, bajo los cristales y enciendo un cigarrillo y aunque me habia preparado mentalmente para sudar y fumar, no me preparé en lo absoluto para el bizarro momento que viví por poco menos de 101 segundos. pensé que al bajar el vidrio me sumergiría en un caos de ruido, el caos normal que acompaña a cualquier esquina de la capital, pero para mi sorprensa y la de todo el que había tenido la dicha de quedar parado frente a esa luz roja, había un vehículo que llevaba un música simple, de piano, melódica, sencillamente mágica...miré a mi alrededor, intentando ver con paz y asombro, de que carro provenía aquella melodía tan alta y fuera de lugar y lo que alcancé a ver, fue a todos a mi alrededor sonriendo...mi mirada se detuvo en los ojos viejos y cansados del chofer del carro público que quedaba a mi izquierda y al detener mi vista en el, simplemente me sonrió y asintió con su cabeza. Sólo por unos segundos, no escuché sonar una bocina, ni a nadie gritar, el do re mi mi mi do mi que se quedó en mi cabeza, se apoderó de toda la cuadra y a pesar de que la pieza no debió tener más de 10 notas, fue música suficienta para calmar un pedazo de ciudad.